lunes, 14 de julio de 2014

Sí, la desgracia había llegado. (cuento)

Si, la desgracia había llegado.
La desgracia era inevitable.
Como hace ya una semana que el cielo la anunciaba, si hasta el aire traía el olor indiscutible de llanto próximo.
Ella lo sabia, era consiente de que algo andaba pasando y por eso  como nunca antes  deseaba ser poseída . Ella era la que buscaba al macho en su marido, siempre andaba inquieta, insinuaosa, dejaba abierto el ultimo botón de su blusa para que él viera  sus dos escasos pero firmes argumentos delanteros. En el caso de que él no lo notase aun tenia la costumbre de agacharse sensualmente haciendo que resaltara su parte de atrás “esa nunca falla” decía ella, pero esta vez se equivoco, su esposo la miro sin inmutarse. La podre de  Elisa, ella que siempre fue tan recatada y mojigata, ella tan guardosa y en el fondo tan fogosa,  no sabia que hacer. Ahora recuerda que muchas veces cuando su esposo solicito sus caricias ella lo rechazaba con gran esfuerzo “una mujer decente no disfruta cosas indecorosas ” y a Elisa le fascinaban las apariencias, la religión, las buenas costumbres pero sobre todo aparentar ante la sociedad, a eso se debían sus vestimentas, una blusa de botones muy holgada y una falda acampada siempre baja de color oscuro, porque ella era decente, sobre todo decente, por eso criticaba las vestimentas exhibicionistas aun que en el fondo deseaba usarlas mas que las que la llevaban puesta .
Desesperada, sudando y al borde de la locura se paro enfrente de la tienda a la que siempre veía de lejos “sexi locuras” ahí estaba, así que entro de una sola carrera, pidió el babydool  el mas picante de todos lo pago y salió corriendo de nuevo.
El olor a desgracia esta vez se condenso y creció como nunca  pero ella no lo noto.
Elisa estaba nerviosa, hacia la cena sin dejar de ver el reloj de la cocina que parecía correr como nunca, cuando termino se encerró en el baño, su esposo comió solo (ella no tenia apetito, tenia hambre)
Cuando él estaba en la cama apareció Elisa con su traje negro  todo apretado, se veía hermosa, comestible como un buen chocolate pero Ramiro solo la miro.
Elisa angustiada pero decidida como nunca se abalanzo sobre él, esta vez ella lo montaría y haría lo que su mente ardiente le dictara, lo mordió, lo aruño pero no lo éxito. Entonces lo comprendió, había muerto, no había nada que hacer, ni el viagra podía levantarlo, lo mas valioso de Ramiro (aparte de su corazón) ahora era inútil y ella de una forma extraña murió con él ¿qué seria de sus deseos? Maldijo en otro idioma con las lágrimas corriendo sin cesar.
Entonces miro a Ramiro, lo encaro y por primera vez anuncio que el amor que los unía se había evaporado.

Si, la desgracia había llegado. 

Tarde ( cuento )

Tarde
Cae siniestra la tarde, trayendo de su mano la desdicha final, se te cierran los ojos como bóvedas y aquí estoy yo mirando como dejas de existir.
Aquella tarde de octubre yo te amaba, soñaba con tus manos deslizándose por mi cuerpo, soñaba con un juego nocturno, aquella yo te soñaba y tú me ignorabas  ¿lo recuerdas Carlos? ¿recuerdas que mi inquieta mirada siempre se desviaba hacia la mitad de tu cuerpo? Decías que te gustaba la forma en la que jugaba enredando mi cuerpo con el tuyo ¿acaso eras tan imbécil para no darte cuenta de mis verdaderas intenciones?
¡Definitivamente Carlos, tú eras un estúpido! Ignoraste que yo ardía de deseo  que tu mirada encendía mi lado animalesco,  hiciste caso omiso que la dama quería ser puta en tus sábanas, que desperdicio ¿verdad? Hubieses gozado tanto si no hubieses elegido ser un tarado.
Hoy tú estabas cerca de la pared, tenías la vista perdida cuando decidí que serias mío, yo no sé qué clase de droga bloqueo mi consiente por completo, quizá fue el humo del cigarro o las numerosas copas de ron, yo que sé, lo único que sabía era que te comería, en ese instante tú  eras mi presa, te sonreí con inocencia, mi cara de ángel elimino sospechas, correspondiste mi saludo con tu mano despeinando mi cabello, no sé qué diablos pregunte, eso no tiene relevancia.
¿Carlos me acompañas? Fue la pregunta final, sonreíste y caminaste a mi lado, llegamos a mi lugar favorito, ese rincón donde la oscuridad es más densa pues ahí la luz está prohibida, en ese instante te empuje, ahí,  en el comienzo de la entrada al túnel mordí tu boca, rasgue mi falda y busque el despertar de aquella parte tuya que siempre imagine.
Esperaba una respuesta, deseaba que tu lado salvaje aflorara, que me tiraras al piso que  me exploraras, pero no, seguías inmune con esa sonrisa que ahora despertaba mi enojo, me empujaste hacia atrás y con los ojos encendidos me dijiste esa parte que deseas es de Mario. Oh desdicha  y con todo lo que había imaginado, comenzaron aflorar mis lágrimas, recordé cuando me contabas las maravillas que hacías con tus amantes, te mofabas de ser un macho, llevabas a la gloria a toda mujer que se pusiese en tu delante. Ahora eso resulta tan solo una falsedad, una pantalla.
¡Ay Carlos! Si hubieses hablado con la verdad, si desde un principio me hubieses dicho que eras gay no hubiese tenido que matarte, pero  tú sabes que no es mi culpa, sabes conscientemente que fue por tu causa, por eso te dejaste ir, te dejaste matar sin derramar una lágrima, ni un aullido de dolor, pero alégrate tu tumba está cerca del túnel que tanto amo,  sabes Carlos he de confesarte algo,  el túnel se parece a ti es el comienzo y el final de todo  y pronto te acompañara Mario prometo que lo traeré para que te vea.

Que descanse en paz, Carlos querido.                                                                 

Flores sin aroma (poema)


Flores sin aroma.

Hay hombres que han abierto más libros que piernas,
 otros más piernas que libros,
 yo eh preferido dejar cerradas algunas piernas, porque no han abierto muchos libros
 y las tuyas ¡buenolas tuyas, se abrieron solas,
yo tome mi libro, lo abrí y tus piernas se quedaran solas.
 Pero la soledad es cuestión de compañía,
ya que están tan sola como una bandada de aves,
aves  que se quieren posar en donde yo preferir cerrar y admirar.
pues para ti no fue suficiente, aun no conoces el amor.
Ni aunque te escupiera en el rostro, lo reconocerías.
 recuerda que cada vez que cierro unas piernas ,
 es por amor a los libros
 no por amor a una flor que ha sido   polinizada por demasiadas abejas
y lo sería por mí , pero…
¿ será que simplemente tengo mi casa llena de libros

 y un jardín repleto de esas  flores?

Te espero ( Poema)

Quiero escribir en tu cuerpo la historia loca de este amor, empezando con un beso que te marcara el alma para que puedas entrar en mi universo, y luego sentir tus manos dominar mi sed y tu lengua encender mis ansias de pegarte más, de juntarte más, de que te poseas menos y me doblegues, para que pueda sentir mi pecho danzando al son de tus deseos. Deseo esta noche soñar contigo y sin dormir despertar en el cielo, que seas tú quien despierte cada día mis nervios al rozarte para luego sentir ese leve morir cuando aprietas mis inseguridades y en mis ojos se figuran las palabras palpitantes y sagradas de un.... te espero